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Conocer a la bestia

¿
cuál es la bestia? ¿quién o qué el enemigo?
¿a qué nos enfrentaremos?... ¿a la sociedad? ¿al capitalismo salvaje? ¿a la religión?
En parte a nosotros mismos en tanto y en cuanto tiene que ver con el colectivo al cual pertenecemos.
Un discurso, una mente dentro de la mente, una consciencia en la consciencia, algo que piensa con frecuencia por nosotros, nos ordena, nos impone, coarta nuestra libertad, establece lo bueno y lo malo, nos incita a aventarnos al vacío haciéndonos creer que no moriremos... pero no, no es el diablo, satanás, lucifer, mefistófeles, belcebú, mandinga ni ninguna de las clases menores de demonios como el coco, el silbón, la sayona o seres fantásticos de otro orden.
No se trata tampoco de ilusiones ni alucinaciones esquizoides que nos motiven a pensar en desórdenes de la personalidad; la locura no tiene aquí cabida, más aún, es ella la que nos permite separarnos de las nociones tradicionales y ver en el gran baúl donde se guardan los recuerdos. De acuerdo a mi criterio, existen tres tipos diferentes de "locos": el mental (con desórdenes psiquiátricos), el cultural y el social, cada una caracterizada de modo peculiar en virtud del ámbito o campo que las contiene. Trabajando, pues, la locura cultural es que podemos despegar de lo tradicional-convencional, desarticularlo, desestructurarlo y rearmarlo o simplemente producir una nueva estructura, claro está, bajo el riesgo de ser llamado (a mucha honra) "loco".
Existen en nosotros, entonces, ideas y conceptos que producen nuestra realidad y nublan nuestro entendimiento, actuamos y pensamos en función de ellos, determinan lo bueno y lo malo y empujan la actividad humana a producir según su criterio. Estas ideas y conceptos son especie de estructuras, redecillas, que se nutren y enriquecen con el pasar del tiempo de nuevas informaciones, van anexando, sumando conocimiento y experiencia. La estructura así construida funda la realidad y lo que atente contra ella, la haga tambalear, debe suprimirse, reprimirse, apartarse o aniquilarse.
No es fácil, de este modo, luchar contra algo que está en nosotros mismos, sin correr el riesgo de autoanularnos, pero la cuestión de capital importancia es si podemos reconstruirnos.

¿Por qué el loco? ¿Factor de cambio?

S
ólo para alimentar inquietudes, tomemos en cuenta algunas consideraciones (extractos) sobre el loco desde el punto de vista del esoterismo, donde no se ha despreciado su potencial. Aún incluso en las culturas no occidentales el loco es un ser privilegiado; extraño, pero privilegiado, el chamán.

"...símbolo manifiesto del alma humana en su peregrinar terrestre. El Loco que comienza el ciclo muestra el espíritu virginal desprendiéndose de la fuente original, conservando la pureza e ingenuidad de toda alma joven...
El Loco que finaliza el ciclo de experiencias, habiéndose desprendido previamente de su identificación con el mundo lleva consigo sólo aquello que le será necesario para recomenzar una nueva ronda evolutiva. En la India está representado por los renunciantes: personas solitarias que deambulan por las ciudades buscando su verdad interior, llevando consigo sólo lo necesario y fluyendo con la vida.
En el Medioevo, el Loco era un personaje atípico, un ser muchas veces deforme, o bien un enano, el bufón de la corte, -freak- un trovador sin destino fijo, alguien que generalmente no tenía posesiones, no pertenecía a nadie y de quien se desconocía su origen. Pero el Loco “bufón” escondía un milagro, en un mundo estructurado como el de la Edad Media - donde las clases sociales eran inamovibles - él podía llegar a la corte, estar el lado del Rey y burlarse de él sin temor al castigo. De forma tal que el Loco rompe con las estructuras pre establecidas, mostrándose genuinamente sin ningún tipo de máscara social.
El Loco es la conciencia de una vida aprisionada, donde todo corresponde al mundo de la formalidad, de lo socialmente aceptado, de los convencionalismos. Rompe con la rutina, conecta con personas que no corresponden al círculo de conocidos, con aquellos que pueden ampliar el campo de experiencia y confrontar al hombre con lo nuevo y la necesidad de dejar atrás lo caduco
es la potencia del alma, el yo superior, el Sí Mismo en la Psicología Junguiana, es todo lo que yace inconsciente que debe ser realizado.
Representa al ser humano cuando niño, sin los valores familiares, institucionales y sociales; es la esencia interna, el impulso inicial, el punto de máxima ingenuidad. Con el paso del tiempo y los condicionamientos socio-culturales ese potencial se puede ir deformando, olvidando y quedando latente, el hombre cree que ya no le pertenece, parece un sueño infantil.
El Loco es el indicio de que algo dentro está latiendo, es una energía de cambio muy fuerte, implica dejar atrás la vida que se ha venido llevando hasta el momento y comenzar algo nuevo.
Es la incomprensión de aquellos que se oponen al cambio y prefieren mantener las viejas estructuras, cobijados en la seguridad de lo conocido.
El Loco no tiene donde ir, donde llegar, no tiene horario, llega por casualidad. Cuando se detiene entonces se convierte en el Mago".

Puedes encontrar la versión completa en: http://laberintodearcanos.blogspot.com/2006/12/arcano-0-el-loco.html

 
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